Cómo limpiar la plata en casa

¿Por qué se enengrece?

Seguro que te ha pasado: abres el joyero después de unos meses, sacas ese anillo que tanto te gusta y lo encuentras apagado, con un tono grisáceo que no recordabas. Y piensas: se me ha estropeado. ¿Verdad?

Pues no. No se ha estropeado. Y esto, que parece un detalle sin importancia, es de las cosas que más me gusta explicar, porque cambia por completo la relación que tienes con una pieza.

¿Qué le pasa realmente a la plata?

Lo que ves no es suciedad ni desgaste: es sulfuro de plata. La plata reacciona con el azufre que hay en el aire, en el sudor, en algunos cosméticos, en la humedad de un baño. Esa reacción forma una capa finísima y oscura en la superficie. Se llama pátina, y es reversible: no come el metal, no lo daña, no es un defecto de fabricación.

De hecho, una joya de plata bien cuidada te puede durar toda la vida y pasar después a otras manos, y esto, me encanta.

Cómo limpiar la plata en casa, paso a paso.

Hay muchos métodos, aquí te doy unos tips rápidos:

  • Una manera casera y muy eficaz es colocar las piezas a limpiar en un bol recubierto de papel de plata y añadir agua caliente y dos cucharadas de sal, remover y dejar reposar 10-15’. Secar con bayeta suave y listas.

  • También puedes limpiarlas haciendo una mezcla de bicarbonato y agua tibia. Aplica esta pasta sobre las joyas ayudandote con un cepillo de cerdas suave o paño de microfibra, enjuaga y seca muy bien. el bicarbonato es muy efectivo pero no abuses de él si la joya está pulida ya que ejerce una pequeña abrasión, este método es ideal para piezas mate.

  • Un truco para limpiar joyas de plata mate es frotarlas con un estropajo verde en seco, esto además de limpiarla renovará el mate que ha ido perdiendo con el tiempo.

  • Otra manera muy fácil y sencilla, siempre que la joya sea lisa y lo permita es pasarle una goma de borrar, te sorprenderá.

Si la pieza lleva un acabado oxidado a propósito, no la frotes: le estarías quitando justo lo que le da carácter.

Para más cuidados, echa un vistazo aquí.

Guardar bien es limpiar menos

Casi todo el trabajo se ahorra antes de que aparezca la mancha. Guarda cada pieza por separado, en una bolsita de tela o en un joyero cerrado, lejos del baño. Póntela al final, cuando ya te hayas puesto la crema y el perfume. Y quítatela para nadar, para limpiar la casa y para dormir.

Ojo, tampoco quiero que esto suene a manual de instrucciones imposible. Una joya está para llevarla. La plata que se usa a diario se mantiene más brillante que la que duerme guardada, porque el roce con la piel y la ropa la pule sola.

¿Tienes algún truco casero que te funcione y que yo no haya contado aquí? Te leo en comentarios — y si te ha servido, compártelo.

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